REFLEXIÓN FINAL
Por medio de la realización de este trabajo se ha podido
obtener las siguientes conclusiones:
Es de suma importancia los objetivos de la intervención
orientadora ya que en la actualidad se da una tendencia creciente a desarrollar
esta labor a través de programas de intervención, habitualmente de carácter
correctivo en nuestros estudiantes.
Sobre el papel del orientador
en los centros nos lleva a plantearnos algunas reflexiones.
La implementación de la orientación educativa en los centros
ya tiene un recorrido como para preguntarnos sobre la eficacia de sus
resultados. Pues bien, a pesar de que las funciones del orientador están bien
explicitadas y a pesar de que está bien justificada la necesidad de los
orientadores en los centros, no obstante, algunos sectores de la comunidad
educativa cuestionan los resultados obtenidos por los orientadores en los
centros.
Fundamentalmente a una intervención desde un enfoque clínico
mayoritariamente, centrándose su labor en el tratamiento de casos
Problemáticos. Así mismo nos hablan de la importancia que las familias y los
alumnos dan sobre todo a la función de la orientación académica y profesional,
al diagnóstico y a la información, y destacan la percepción que tienen los
orientadores sobre la poca importancia que éstos mismos dan al Plan de acción
tutorial. Pensamos, por tanto, junto con los autores del trabajo mencionado que
este último dato nos hace reflexionar sobre el desconocimiento del mismo debido
quizás a la falta de comunicación y a las pocas expectativas entre los centros
educativos y las familias. Igualmente creemos, tras la observación de la
realidad en los centros, que existe una gran dicotomía entre la teoría y la
práctica educativa de la orientación. Existen funciones y programas genéricos
que no logran entroncar, de verdad, con la realidad de los centros.
La orientación habría que entenderla como un continuo en
infantil, primaria y secundaria y enfatizar en su carácter preventivo. Pues
bien, en infantil y primaria la intervención en orientación se realiza por
sectores (no hay orientador en cada centro), y el alumnado, quizás no recibe
esa prevención primaria y secundaria, llegando a secundaria cuando ya poco se
puede hacer en prevención.
Por ello, cuando el alumno sigue inmerso en un fracaso
escolar, cuando no logra encauzar la conducta, etc., el orientador es
cuestionado por algunos sectores de la comunidad educativa, a pesar de que se
dé importancia al servicio de orientación.
Los principios de la orientación e intervención educativa
deben estar regidos por una serie de objetivos que ayuden a diseñar planes de
trabajo de los orientadores dentro de los centros educativos y de esta forma
poder ayudar a los alumnos en la
orientación y consejería educativa.
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